Mountain Bike ecológico: 5 consejos para rodar de forma responsable
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Mountain Bike ecológico: 5 consejos para rodar de forma responsable

14
jun 2011

Como ciclistas de montaña que somos, probablemente nos sentimos orgullosos de ser personas verdes. Somos personas que prefieren pasar el día al aire libre, sudando y gruñendo por la montaña, a estar encerrados en nuestra casa viendo la televisión y abusando del frigorífico. Somos personas que vigilan su alimentación, integrando frutas, verduras y muchas vitaminas en la dieta, y que beben de forma responsable y con moderación.

Mountain Bike ecológico: 5 consejos para rodar de forma responsable

Sin embargo, cuando practicamos Mountain Bike por la montaña, a menudo olvidamos que los senderos por los que rodamos también son seres vivos que necesitan de nuestros cuidados. Están compuestos por raíces que crecen, capas de roca y barro que cambian constantemente y multitud de vegetación viva rodeada de cientos de organismos que viven gracias a ella. Abusando de los senderos o pedaleando con irresponsabilidad, solamente conseguiremos dañar una parte de los mismos.

Por ello, hay que tener presente una serie de consejos que nos ayudarán a conservar la naturaleza que nos rodea cuando salimos con nuestra bicicleta de montaña:

  • Permanece en el camino. Ya sabemos que esa roca o raíz que está a unos cuantos metros fuera del camino puede ser muy tentadora para realizar un pequeño salto o pirueta con nuestra bicicleta. Pero la verdad es que si salimos del camino, otros también lo harán. Cuando las marcas de rodadura de las cubiertas sean mucho más visibles fuera de la pista, muchos ciclistas seguirán el mismo camino que nosotros y acabaremos haciendo mucho daño a toda la vegetación de la zona.
  • Pasa por encima de los charcos, no alrededor de ellos. Pasar alrededor de los charcos en lugar de por encima es una fea costumbre de la mayoría de los ciclistas de montaña. Cuando nos cruzamos con un charco en mitad de un sendero o camino, a menudo nos encontramos con que ocupa prácticamente todo el ancho del camino. Ésto es debido a que si rodeamos el charco, lo único que conseguimos es nivelar o erosionar el frágil terreno que rodea el charco, permitiendo que éste no deje de crecer. Para solucionar este problema, solamente tenemos que cruzar el charco por su centro, donde el terreno está más compactado y por eso no es capaz de absorber el agua. Así que cuando veas un charco, acelera la bicicleta, cierra la boca para no tragar agua y cruza por el centro. Aunque si no quieres llegar un poco sucio a casa, puedes desmontar y cruzar a pie por el centro… pero para eso también puedes quedarte en casa viendo una telenovela bien entretenida.
  • Mantente en el camino. No hay atajos. Atajando causamos erosión. Los senderos están construidos y diseñados para recibir múltiples castigos por parte de sus usuarios, ya sea a pie o en bicicleta. Sin embargo, todo lo que rodea el sendero es un ecosistema muy frágil que debemos vigilar y cuidar. Si salimos del sendero, otra persona hará lo mismo. Y al igual que los charcos, el sendero crecerá y se ensanchará destruyendo todo lo que encuentre a su paso.
  • No arrastres la rueda trasera al frenar. Otra de las feas costumbres de muchos de nosotros es frenar con la rueda trasera de forma agresiva haciendo derrapar la misma por la pista. La bicicleta tiene dos frenos, uno en la parte delantera y otro en la parte trasera. El freno delantero tiene mucha más potencia de frenado que el trasero y nunca derrapa. Derrapar no es la mejor manera de frenar una bicicleta, ya que se destruye la goma del neumático, reduce drásticamente el control de la bicicleta y lo peor de todo, genera una importante erosión del terreno por el que rodamos. Los derrapes son más responsables de los daños causados en los senderos por los ciclistas que cualquier otro hábito de mala conducción. Hay que anticiparse al camino y frenar con antelación, sin derrapes y con suavidad. Tenemos que mantener los senderos y caminos de la misma forma que nuestra ropa interior: libre de frenazos.
  • Deja a la lluvia hacer su trabajo. Si el pronóstico del tiempo es de lluvia, hay que quedarse en casa. No hay que circular por las pistas cuando llueve. Si estamos de ruta y empieza a llover, lo mejor es dar la vuelta e irse a casa. Cuando el suelo está húmedo, las ruedas de nuestra bicicleta causan el doble de impacto sobre el terreno, profundizando más en los posibles surcos y grietas del camino y desplazando mucho más material (barro, tierra, grava, etc…) fuera del sendero, provocando un daño irreparable. Un día de lluvia es como una sesión de rehabilitación para los caminos; la lluvia ayuda a suavizar las zonas sueltas de polvo y arena acumulada, y le aporta a las raíces, plantas y demás organismos de la montaña un merecido alimento. Por ello, quedarnos en casa es la mejor opción para nosotros y, por supuesto, para nuestra amiga naturaleza.

Imágenes | H&I Adventures