La primera depilación. Humor ciclista para echarse a llorar
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La primera depilación. Humor ciclista para echarse a llorar

31
mar 2011

En todo foro con cierta antigüedad en la Red y con miles de usuarios entre sus haberes, siempre existe o se crea "ese post" mágico que automáticamente genera cientos de respuestas entre sus lectores. Éste es el caso de la siguiente historia: un aficionado a Mountain Bike que decidió un día depilarse y después escribió su hilarante experiencia. He aquí lo que ocurrió:

La primera depilación. Humor ciclista para echarse a llorar

Día 1. La decisión

Llego a casa nervioso y excitado. Hoy he decidido que voy a poner en práctica la depilación de la que tanto hablan en el Foro y, de paso, sorprender a mi CuchiCuchi y pasar una noche de sexo animal. He decidido depilarme las piernas, pubis y testículos, para quedarme suave como un CD vírgen, que dicen que para la bicicleta va muy bien y si te descalabras por el monte no pillas infección en las heridas, aunque se te salga el hueso. Además, haber si se anima la cosa matrimonial que últimamente anda de capa caída.

Como no tengo ni idea de cómo hacerme la depilación, pregunto a uno del foro aprovechando que veo en una foto suya que él también se rasura (curiosidad sana, nada de mariconeo).

Leo y apunto sus consejos:

1. Primero rapar con máquina de cortar el pelo.

2. Utilizar espuma o gel.

3. Pasar maquinilla, nunca a contrapelo.

4. Luego echarse crema hidratante.

No puede ser tan difícil. Todas las tías de las fotos con las que me la meneo llevan el chochete como la pantalla de un PC. Ésto será coser y cantar. Mañana me depilo, ya lo he decidido.

Día D. La depilación

Llego a casa y manos a la obra. Primero la máquina de cortar el pelo. Esto es fácil. Intento pensar en el Fary manteniendo relaciones homosexuales con Tinky Winky porque el cosquilleo de la maquinilla en las pelotas me está poniendo cachondo, y como me líe... Acabo el primer rasurado con la máquina.

- ¡Coño, cómo mola! - pienso. Ahora llevo el mismo corte de pelo en la cabeza, en la perilla y en la polla. Soy capicúa. Procedo con la espuma. Ésto también tiene su gracia. Vuelvo a pensar en el Fary y Tinky Winky. Con la espuma, mi pito parece un Papá Noel. Hago el bobo delante del espejo:

- ¡Aaaaahhhhh!, un pene rabioso, ¡Aaaaahhh!. Bueno, al grano que me distraigo. Cojo la cuchilla de afeitar. Se van a cagar, es la Guillette Mach3 Turbo TDI 16v. Ésto corta más que la sierra de Viernes 13. Grácilmente, levanto mi escroto para tener una mejor visión.

Primera duda:

- Vale, hazlo en el sentido del pelo. ¡Coño!... ¿Cuál es el sentido del pelo en un cojón?

Cagada, yo tengo el huevo redondo (¿qué raro, no?). Los pelillos no parecen tener un "sentido". Simplemente, salen de punta. Bueno, entonces dará igual. Voy pasando la maquinilla con cuidado, aunque no evito darme un pellizquito. Miro a ver si por el corte que me acabo de hacer en el huevo asoma el pollito.

No ha habido suerte. No asoma ni un esperma. Lo he pasado mal cuando he llegado a la zona que linda con el ojo de Sauron, casi atrás, pero la cosa no ha ido mal. Ataco el otro huevo, más de lo mismo, como en el chiste:

- Manolo, ¿sabes que tengo abilismo?

- No jodas, ¿y eso qué es?

- Un huevo grande y el otro lo mismo.

Voy a atacar los muslos, ahí casi no tengo vello, excepto en la zona más próxima a la bolsa escrotal. Sin problemas. Queda tan suave como las nalgas de una quinceañera patinadora. Toca la parte superior, que afeito sin problemas.

Bidé y agua caliente... Parece que noto algo de escozor en algunos puntos. Serán cortecitos. Me miro al espejo. Joder, qué impresión. Parece que vuelvo a tener 10 años: No, no lo digo por el tamaño del pene, lo digo por la calva, joder.

Pero algo va mal. Observo grandes deficiencias. Veo las piernas peludas y, llegando a los muslos, de repente, una calva. Los mismo sucede en la panza: baja un canalillo de pelos desde el ombligo y al llegar al paquete: ¡Zas! Parecen los montes de Chernobyl. Y por detrás es aún peor, ¿Cómo voy a llevar un culo peludo y que al girarme parezca que ha llegado el otoño?. Queda de pena. Calma, que no cunda el pánico. Aún quedan 2 horas para que llegue CuchiCuchi. Tengo tiempo, espuma, cuchillas y pulso de cirujano (con cirrosis, eso sí). No queda otro remedio.

Primero el culo. ¿Alguien se ha depilado el culo sólo?. Mientras lo hago siento que soy el primero en intentarlo. Me retuerzo hasta que me cruje el espinazo para poder verme. No llego a verme el culo y empiezo a afeitar sin ver: - ¡Mierda! ¡se me olvidó pasarme la máquina del pelo primero!. Ya da igual. Llego a la zona del ano. No veo nada. Cojo un espejo de mano de mi CuchiCuchi, el que utiliza para depilarse las cejas y esas cosas. Me pongo en la cama como una mujer en el paritorio. Con el espejo de la pared y el de mano hago posturas hasta que me veo el culo. ¡Coño! Tanto tiempo juntos y apenas nos conocíamos. Un par de minutos y cortecitos después, y a base de pasarme la mano por el "lomo", dejo de notar pelos. ¡Culo depilado!.

Después de eso, las piernas no tienen dificultad. El torso lo hago leyendo el Hola:

- Joder con el Rey, cómo se lo ha pasado en la visita a Marruecos.

Bueno, pues dos cuchillas y medio bote de espuma después… ¡No me reconozco!. Coño, hasta parezco un deportista. ¡Qué fresquito se nota! El aire hace cosquillitas por zonas que antes estaban abrigadas. No sé si ponerme trocitos de papel en los cortecillos, como hago con la barba. Decido que mejor no, no vaya a verme mi mujer y me suelte: - ¡Anda! ¡Que disfraz de momia más guapo!. Una duchita para eliminar todos los pelillos y restos de espuma, mientras con la maquinilla voy repasando algún despistado. Esto me gusta, me siento limpio. No sé, como más higiénico sin tanto pelacho.

Queda el paso de la crema hidratante. Vamos allá. Busco entre los potingues de CuchiCuchi. Hay cosas rarísimas. Por un momento dudo... ¿no estaré buscando entre sus cosas de restauración de muebles?. Leo: lifting, reafirmante, Anti-age… ¡Ésta!: Leche desmaquilladora hidratante. Justo lo que busco.

Espero que me dé para todo el cuerpo. Empiezo a untarme en el mismo orden que me he afeitado: - Joder, pues será todo lo hidratante que quieras, pero pica como su fruta madre. Voy untando crema mientras todo me va escociendo.

- Joder, joder, joder...

Ahora entiendo cuando las tías dicen que lo pasan mal con la depilación.

Cuando termino parezco una anchoa en lata. Tengo que sujetarme a la cama porque pego un resbalón en la tarima flotante. Me apunto mentalmente el nombre de la crema por si un día CuchiCuchi me deja practicar el sexo anal. Joder como desliza, con esto le meto yo la tranca entera y se piensa que es el meñique. Y no lo digo por el tamaño, lo digo por lo que resbala la crema, joder.

Me escuece todo el cuerpo. Parece que tengo un hormiguero cabreado en los huevos. Me pongo la ropa y me voy a sacar al perro, que me mira con cara de querer cambiar de dueño. A ver si se va calmando la cosa. Horrible. Cualquiera que me vea pensará que tengo una batería de coche enchufada a las pelotas. Voy como si me soltaran descargas. Escuece todo, pica que rabia. Algo pasa...

Llego a casa y me desnudo. ¡Ostias! ¡Estoy más rojo que Llamazares!. Uhhhhh, que la he cagado, que la he cagadooooo. Pero si yo he seguido las instrucciones de los Mountabikeros Rasurados S.A. ¿Será que los buenos ciclistas tienen la chorrilla más resistente?

Decido volver a ducharme con agua fría y la cosa se calma, pero donde me rozo me pica un huevo (nunca mejor dicho). Aguanto como un campeón a que vuelva CuchiCuchi. Me conoce como si me hubiera parido, así que según entra por la puerta y me ve, dice: - ¿Qué has hecho?

Es como cuando le digo que voy a comprarme un casco para la bici que está en oferta de 40 euros... y vuelvo con uno que cuesta 175 euracos. Según entro por la puerta tiene la carita igualita a la de este momento. Igual, igual…

- Verás, creo que la he cagado - le digo, con cara de perrito asustado.

- ¿Qué has roto? ¿Cuánto te ha costado? ¿Llevas mucho tiempo tirándotela? - sus ojos fulminando mi cara de chico bueno.

- Que no, que no, que no es una cagada de esas... mira.

Me desnudo y le enseño mi obra. Parezco un alemán en Torrevieja un 2 de Agosto. O una gamba de Huelva. O algo mucho peor.

- ¡Ay la madre que te parió!... pero si estás en carne viva - me suelta, mientras en su boca se va formando una sonrisa maquiavélica.

- Yo es queee... quería darte una sorpresita... quería raparme los huevos y eso... pero claro, quedaba mal, y tirando, tirando...

- Pero.. ¿cómo lo has hecho?... ¿con hacha?

- Noooo. Yo creo que ha sido la crema hidratante. Ahí si que me ha empezado a picar.

- ¿Qué crema te has echado?

- Ésta… - le enseño la crema de futuras relaciones anales entre ella y yo.

- ¿La desmaquilladora?….

( JAAAAAAAAAAAAAA AAAAAAJAAA) (JAAAAAAAAAAA AJAAAAA) (JAAAAAA AAAAAAA AAJAA) (JAAAAAAAAAAAAAAAA)

Día 4. Los picores de la Muerte

Por fin se han pasado los picores. Lo peor ha sido el culo. Me he retorcido como si tuviera lombrices. Parecía que había plantado el ano en un avispero. El pecho pica y la zona genital también. Tanto me he rascado que un amigo me preguntó:

- Tío… ¿no te habrás ido de putas y te han pegado algo?. No tuve valor a explicarle lo ocurrido, así que ha dejado de hablarme porque es amigo de mi mujer y piensa que soy un putero.

Voy a intentar hacer el amor con mi mujer. Estos dos días ni me la he meneado. Cualquier movimiento irritaba alguna zona de mi cuerpo y terminaba rascándome mientras veía como mi pene (casi la única zona de mi cuerpo que no está irritada) se bajaba. Ahora me noto mucho mejor, casi no me pica nada, no tengo nada irritado. Ayer tenía unos granos rojos por todo el cuerpo, como picaduras de mosquito. Mi mujer decía que tenía "cada poro de tu cuerpo cabreado contigo". Pero hoy se va a cagar. Eso sí, le diré que se abra de piernas en el borde de la cama.

No quiero roces.