El ciclismo, el respeto a otros ciclistas y las sorpresas más agradablemente inesperadas
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El ciclismo, el respeto a otros ciclistas y las sorpresas más agradablemente inesperadas

12
dic 2012

El ciclismo, ya sea en su modalidad de carretera o en su vertiente más montañera, es sinónimo de deporte, de amistad, de salidas en grupo y de compañerismo. Sin embargo, dentro del ciclismo también existen cierto tipo de ciclistas extremadamente sibaritas que olvidan lo más básico de todo: un/a ciclista es todo aquél que rueda sobre una bicicleta; sin importar marcas, modelos, indumentarias, género y/o condición. Aunque seamos amantes de las bicicletas más caras y del equipamiento más moderno, el respeto y la humildad hacia cualquier otro/a ciclista es una de las cosas fundamentales que nunca debemos perder.

El ciclismo, el respeto a otros ciclistas y las sorpresas más agradablemente inesperadas

Carta abierta al ciclista que me adelantó el otro día

Cuando el respeto hacia otros ciclistas no es nuestro punto fuerte, podemos vivir en nuestras propias carnes situaciones y respuestas tan agradablemente inesperadas como las que veremos a continuación. En primer lugar, una chica regordeta con una bicicleta vieja es adelantada por un ciclista durante la subida a un puerto de montaña. Esta es la respuesta de la chica al ciclista:

Estimado ciclista:

Te quiero explicar una cosa porque me da que no hay nadie a tu alrededor que vaya a ser nunca tan sincero contigo, y creo que te puede ayudar que alguien te diga la verdad. Eres imbécil. Imbécil perdido. Imbécil porque juzgas a alguien por su aspecto físico y de él deduces lo que sabe o puede hacer. Imbécil porque ves a una chica en una bici pesada y barata, que no va vestida con lycra de colores chillones y ya deduces que no ha montado en bici en su vida, o que nunca ha subido un puerto de montaña.

Imbécil porque no te fijas en su postura, o en la manera en la que agarra el manillar, en lo gastada que está la bici o en la cadencia que lleva después de 20 kilómetros de puerto. Imbécil porque solo ves una chica regordeta en una bici vieja y ya asumes que su novio, al que no ves, la ha arrastrado a un sitio donde no quiere estar.

Por favor, la próxima vez que sientas la necesidad de decirle a alguien que está coronando un puerto de montaña con buen ritmo y que te saluda con una sonrisa que felicidades, que qué campeona y que ya tiene una aventura para contarle a sus amigas, mejor piénsalo dos veces y si eso cállate, porque no sabes. No puedes saber mucho de alguien ni de su historia vital mirando sólo a su aspecto físico y quizá, si juzgas sin saber, te vas a perder a mucha gente que merece la pena.

Firmado:

Una ciclista regordeta que va en una bici pesada y cuyo hobbie es subir puertos de montaña

El ciclista fantasma y su bicicleta de paseo

El ciclismo, el respeto a otros ciclistas y las sorpresas más agradablemente inesperadas

En tierras de Álava (España) existe un personaje bastante conocido por los ciclistas lugareños. El temido ciclista fantasma espera pacientemente sus presas rodando lentamente por el arcén de las carreteras hasta que, una vez localizado un grupo de ciclistas altamente preparados y con equipamientos realmente importantes, se coloca a rueda de ellos y desafía todos y cada uno de los pensamientos fundados del grupo de ciclistas al ver a semejante personaje acoplado al pelotón. Aquí, un ejemplo realmente claro de su aparición ante un grupo de asombrados ciclistas:

"La salida desde Vitoria es completamente llana y se nos acopla un tipo a rueda, que no tenía precisamente buena pinta y que llevaba una bici que distaba mucho del 'tope de gama'..."

"Empezamos a subir a un ritmo majo y el tipo a rueda..."

"A partir del primer kilómetro se aceleró notablemente el ritmo… y el tipo a rueda..."

"Desde la mitad de la subida subíamos realmente rápido, provocando que se quedase alguno de los miembros de la expedición….. y el tipo a rueda..."

"Yo subía a 170 pulsaciones un poco incómodo…. y el tipo a rueda..."

"El caso es que llegamos arriba y no hubo cojones de soltarlo, lo cual es realmente meritorio por su parte, ya que iba con un chubasquero atado hasta arriba, unas zapatillas deportivas de Decathlon, un pantalón de chándal de rastrillo, y..."

¡¡¡ Una puñetera BH de paseo !!!

Estos dos claros ejemplos que hemos visto son, sin duda, dos buenas razones para respetar a cualquier ciclista que se encuentre en nuestro camino. En ocasiones, las apariencias engañan y nos facilitan la tarea de fundamentar nuestros pensamientos en razones que nada tienen que ver con la realidad. Ya sea una chica regordeta o un señor montado en una bicicleta de paseo, no debemos olvidar nunca que también son ciclistas de verdad y, ¿quién sabe?, incluso mucho más preparados/as que nosotros.

Más información en | Rodadas | El Pedal de Frodo