DigitalEPO, o cómo hacer postureo social falseando nuestros registros de entrenamiento
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DigitalEPO, o cómo hacer postureo social falseando nuestros registros de entrenamiento

30
mar 2016

Que Strava y otras aplicaciones deportivas similares han supuesto una revolución en los entrenamientos deportivos es algo que todo el mundo sabe, del mismo modo que las redes sociales han hecho lo propio en lo que respecta a las relaciones digitales. Conseguir ser los primeros en un segmento de Strava, y anunciar dicho logro a los cuatro vientos en la red social de nuestra preferencia, es algo que muchas personas consideran imprescindible para mantener un status social y deportivo que, cada vez con mayor frecuencia, ha sido construido a base de trampas y cartón.

DigitalEPO, o cómo hacer postureo social falseando nuestros registros de entrenamiento

¿Qué es el postureo social?

Probablemente, sobre todo si hacemos uso de Strava y sus segmentos, nos habremos dado cuenta en más de una ocasión de que el afortunado poseedor del primer puesto de un KOM cuenta con un registro completamente inverosímil. Velocidades sobre una bicicleta de más de 160 km/h en un descenso de poco más de 300 metros; ascensos muy pronunciados a 50 km/h con una frecuencia cardíaca sospechosamente baja; o rutas muy largas completadas a la velocidad (literalmente hablando) de un vehículo a motor son sólo algunas de las hazañas deportivas que podemos encontrar en esta red social.

¿Por qué se falsean estos datos? Obviamente, para ofrecer una imagen de deportista imbatible. La propia naturaleza humana, por mucho que nos pese, hace que sintamos el deseo irrefrenable de quedar por encima de los demás, ya sea a nivel laboral, social o deportivo. Nuestro ego es un animal siempre hambriento, y el único alimento para satisfacer sus oscuras necesidades no es otra cosa que mantener nuestro status (sea cual sea) por encima de otros. Esforzarnos al máximo en una imponente subida para descubrir que ni siquiera entramos dentro de los 1.000 primeros clasificados de dicho segmento puede herir la sensibilidad del más valiente, dando pie al cada vez más frecuente postureo social o, lo que es lo mismo, a los registros de entrenamiento falseados.

Las múltiples aplicaciones deportivas disponibles para los teléfonos móviles, los ciclocomputadores y GPS para bicicletas o las populares pulseras de actividad se han convertido en un arma de doble filo. Si bien es cierto que nos ayudan a tener un control más preciso de nuestros entrenamientos, también lo es que dichos datos no son más que archivos digitales fácilmente modificables. Podemos montarnos en el coche y subir un puerto de montaña con Strava activado para conseguir el mejor tiempo del mundo, del mismo modo que podemos modificar el track registrado en aplicaciones como DigitalEPO para alterar a nuestro gusto velocidad, frecuencia cardíaca y desnivel positivo realizado.

¿De qué sirve tener un perfil deportivo repleto de logros falsos? Sinceramente, no lo sabemos. Podemos engañar a compañeros y amigos, a nuestra conciencia e incluso a entidades deportivas y empresas que tienen en cuenta este tipo de datos para ofrecer sus servicios, pero tarde o temprano las mentiras pasarán factura en forma de un estado de forma deficiente, una salud mental dudosa y, lo más importante, una total falta de credibilidad para todas las personas que nos rodean.