Los tatuajes y el ciclismo. ¿Qué hacer para proteger un tatuaje de las inclemencias del sol?
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Los tatuajes y el ciclismo. ¿Qué hacer para proteger un tatuaje de las inclemencias del sol?

7
may 2014

Los tatuajes se han convertido en un complemento estético muy habitual en la población joven (y no tan joven), resultando muy frecuente encontrar ciclistas de todas las modalidades con llamativos tatuajes en brazos, piernas, o cualquier otro lugar del cuerpo. Como ya sabemos, el sol es un enemigo natural de nuestra piel si no tomamos las precauciones necesarias, y resulta especialmente importante cuando dicha piel incluye un bonito dibujo grabado a tinta. Por ello, nada mejor que conocer las precauciones que debemos tomar y los efectos que puede causar la radiación solar en los tatuajes.

Los tatuajes y el ciclismo. ¿Qué hacer para proteger un tatuaje de las inclemencias del sol?

Un tatuaje es básicamente una herida en la capa más profunda de la piel que se ha rellenado con tinta. Los tatuajes se realizan penetrando nuestra piel con una o más agujas siguiendo las líneas de algún tipo de diseño, y su durabilidad, normalmente permanente, se debe a que la herida causada por dichas agujas es muy profunda: la tinta no se inyecta en la capa más superficial de la piel, la epidermis, sino en la dermis, cuyas células son mucho más estables, por lo que el tatuaje es prácticamente de por vida. Sabiendo lo que es un tatuaje y como se realiza, ya podemos diferenciar dos etapas en la prevención de la radiación solar en los tatuajes.

Tatuajes recientes. ¿Cómo protegerlos?

El mundo de los tatuajes está últimamente más regulado, existiendo unas medidas higiénico-sanitarias que todos los/as tatuadores/as deberían explicar a sus doloridos clientes y que debemos tener muy en cuenta durante los primeros días después de realizarnos un tatuaje:

  • Realizar varias higienes diarias con suero fisiológico o, en su defecto, con agua y jabón neutro.
  • Aplicar frío en seco durante los primeros dos o tres días para reducir la inflamación.
  • Mantener la zona de la herida limpia y seca.
  • No agredir la zona tatuada: evitar frotar y rascar.
  • Evitar cosméticos, pomadas y cremas no específicas.
  • Hidratar la zona tatuada con cremas específicas sin conservantes, perfumes o parabenos.
  • Evitar sumergir el tatuaje en piscinas y playas.
  • Evitar la exposición directa a los rayos UV y al Sol.

Durante los primeros 15 días después de realizarnos un tatuaje, nuestro trabajo consiste en recuperar esa zona de la piel que ha sido dañada con el tatuaje. Si lo que pretendemos es que nuestro tatuaje tenga una vida muy larga, los cuidados durante los primeros 15 días son esenciales. En lo que respecta a los peligros de nuestro imponente astro rey, debemos tener en cuenta lo siguiente:

  • 1. Tenemos que evitar que la zona se infecte y procurar que cicatrice bien, ya que esta zona de la piel es extremadamente sensible porque ha sido agredida. La protección solar es fundamental; una quemadura en esa zona puede provocarnos una infección y puede convertir nuestro bonito tatuaje en una auténtica pesadilla.
  • 2. La radiación solar está compuesta principalmente por dos tipos: la radiación UV (ultravioleta) y la radiación IR (infrarrojo). Durante mucho tiempo se tuvo la creencia de que la radiación de IR era la causante de la sensación térmica sobre la piel, pero a día de hoy sabemos que los efectos de este tipo de radiación son nocivos sobre la piel, y que la penetración de los rayos IR-A es muy profunda, llegando a alcanzar la hipodermis, la tercera capa de la piel, después de la epidermis, y la dermis.
  • 3. Puesto que los tatuajes se realizan en la dermis, es importante encontrar una fotoprotección específica que proteja nuestra piel de los rayos IR. También necesitamos protegernos de la radiación UV, sobre todo de la UV-A, que penetra hasta la Dermis y de la UV-B. Los fotoprotectores solares, siguiendo las recomendaciones de la Unión Europea, utilizan el método COLIPA, con las siglas FPS, IPF ó SPF que nos indican el factor de protección (el tiempo que la piel está protegida frente a la radiación solar). Vale la pena remarcar que un factor de protección elevado no significa que aumente la potencia de la protección, sino que lo que aumenta es la duración del tiempo que estaremos protegidos frente a la radiación solar.

Tatuajes curados. ¿Cómo debemos conservarlos?

Inmediatamente después de hacernos un tatuaje, y hasta que pasen aproximadamente unos 15 días, debemos evitar la exposición directa del mismo con el Sol. En el caso de no poder evitarlo, siempre será necesario cubrir la zona tatuada con una protección solar física, como puede ser un vendaje no oclusivo. La tinta con la que se realizan los tatuajes puede tener distintas pigmentaciones (colores), y dependiendo de la calidad de esa tinta también dependerá la mejor o peor conservación de nuestro flamante tatuaje con el paso del tiempo. En cualquier caso, el cuidado que tengamos nosotros/as mismos/as con nuestro tatuaje evitará la decoloración del mismo con el paso de los años. Para ello:

  • Siempre debemos aplicar fotoprotección solar en nuestros tatuajes unos 20 minutos antes de la exposición solar.
  • Es importante repetir la aplicación protectora en la zona tatuada al menos cada 2 horas de tiempo, teniendo muy en cuenta que si salimos en bicicleta, el sudor y la elevada exposición a los rayos solares reducirán el tiempo de protección especificado por nuestra crema solar.
  • La piel tatuada es mucho más sensible a la radiación solar y existen pigmentos con color, como el amarillo o el rojo, que suelen causar reacciones solares indeseadas. Si detectamos que nuestra piel tatuada sufre alguna intolerancia al Sol, debemos cubrir la zona tatuada con una protección física.
  • Hidratarnos correctamente sobre la bicicleta nos permite rodar más frescos y con más energía, además de ayudarnos a mantener la zona de nuestro tatuaje permanentemente hidratada.
  • A pesar de nuestros cuidados, a lo largo del tiempo nuestro tatuaje irá perdiendo coloración y su dibujo perderá precisión irremediablemente. Ésto es debido a que los pigmentos de la dermis se van decolorando con el paso del tiempo, ya que siempre resultará inevitable evitar la exposición de nuestra piel al Sol, al agua y a otras distintas abrasiones.

Como hemos visto, los cuidados de un tatuaje tanto en su fase de curación como en su posterior conservación resultan de vital importancia si queremos que su durabilidad y estado permanezcan inalterables con el paso de los años. Si bien es cierto que a medida que nuestra piel envejezca también lo harán nuestros tatuajes, mantener nuestra piel protegida de los rayos del sol (el mayor enemigo de un tatuaje) nos ayudará a conservar nuestra piel tatuada durante muchísimos más años, además de prevenir enfermedades de la piel relacionadas, como por ejemplo el siempre terrible Melanoma.

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