Truco: Cómo limpiar nuestras zapatillas de Mountain Bike
Equipamiento

Truco: Cómo limpiar nuestras zapatillas de Mountain Bike

14
oct 2014

Una de las tareas más habituales para cualquier ciclista de montaña es la de tener que lidiar continuamente con todo tipo de elementos externos, entre los que se encuentra el siempre temido y sucio barro. Limpiar la bicicleta después de cada salida es una tarea obligatoria para muchos ciclistas, aunque no siempre sucede lo mismo con el equipamiento que utilizamos para nuestros entrenamientos. Y es que a la hora de limpiar unas zapatillas de Mountain Bike... ¿Quién no se ha encontrado con restos de barro endurecido como si de cemento se tratase?

Truco: Cómo limpiar nuestras zapatillas de Mountain Bike

A la hora de limpiar la equipación, probablemente muchos ciclistas optan por la vía fácil, introduciendo sus zapatillas y cualquier otra prenda directamente en la lavadora. Esta opción, además de ser desaconsejable, puede terminar por estropear irreversiblemente nuestra costosa ropa y calzado, puesto que en la actualidad existen muchos materiales textiles y otras tecnologías empleadas en la fabricación de estos equipos que, desafortunadamente, no son muy compatibles con el lavado 'a máquina'. La primera regla a seguir se basa fundamentalmente en eso: leer meticulosamente las instrucciones de lavado impresas en las etiquetas o especificaciones de nuestras prendas deportivas.

En lo referente a las zapatillas deportivas, y más concretamente al calzado específico para ciclismo de montaña, podemos seguir unas pautas que, salvo indicación contraria del fabricante de las mismas, no causan daño alguno en nuestro equipo. La mejor manera de limpiar unas zapatillas de ciclismo y dejarlas como nuevas se consigue con tres sencillos pasos:

  • 1. Introducimos las zapatillas en un cubo lleno de agua templada con un poco de jabón neutro y las dejamos reposar durante un tiempo aproximado de 30 minutos. También podemos sacar las plantillas internas y dejarlas en este mismo cubo, para facilitar la limpieza posterior de ambas piezas.
  • 2. Una vez transcurrido el tiempo necesario, o cuando los restos de barro y suciedad se hayan reblandecido, procedemos a su limpieza. En el mismo cubo con agua, utilizando un cepillo de cerdas suaves (un cepillo de dientes usado, por ejemplo), limpiamos y eliminamos cualquier resto de suciedad incrustada. Una vez terminada la limpieza, procedemos a aclarar las zapatillas con abundante agua limpia y dejarlas secar.
  • 3. A la hora de secar nuestras relucientes y limpias zapatillas, nunca debemos dejarlas al sol ni junto a una fuente de calor. La mejor manera de secar el calzado técnico es rellenando su interior con papel de periódico para conseguir absorber toda la humedad acumulada y dejarlo en un lugar fresco y seco. El tiempo de secado es superior al de cualquier prenda expuesta al sol, pero la durabilidad y estética de nuestras 'zapas' se mantendrá inalterable a lo largo de múltiples lavados.

Como hemos visto, este método de limpieza es perfectamente válido para la mayoría de zapatillas de ciclismo existentes en el mercado. No obstante y repitiendo nuevamente la primera regla a seguir en estos consejos, siempre debemos seguir al pie de la letra las instrucciones de lavado aconsejadas por el fabricante, normalmente impresas en las etiquetas o especificaciones de nuestras prendas deportivas.