¿Molestias sobre la bicicleta? Algunos consejos para evitar los dolores más frecuentes en el ciclismo
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¿Molestias sobre la bicicleta? Algunos consejos para evitar los dolores más frecuentes en el ciclismo

22
dic 2015

Practicar ejercicio físico es beneficioso para nuestro organismo, siempre y cuando no nos excedamos de nuestras capacidades físicas y, lo más importante, estemos equipados correctamente para la práctica del ejercicio en cuestión. El ciclismo es uno de los deportes cardiovasculares más recomendables y el que mayores beneficios nos puede aportar a corto, medio y largo plazo; aunque como todo ejercicio físico, también es fuente de molestias y dolores si no sabemos prevenirlos de la forma adecuada.

¿Molestias sobre la bicicleta? Algunos consejos para evitar los dolores más frecuentes en el ciclismo

¿Cómo evitar molestias sobre la bicicleta?

Para conseguir disfrutar del máximo beneficio que el ciclismo puede aportarnos, es necesario familiarizarnos con nuestro cuerpo, con nuestra bicicleta y, sobre todo, con las causas que pueden ser fuente de molestias. Los siguientes consejos nos ayudarán a evitar las molestias derivadas de un mal uso o práctica del ciclismo, por otro lado bastante frecuentes aunque no menos sencillas de solucionar:

  • Molestias de todo tipo: La talla del cuadro de nuestra bicicleta debe ser la adecuada para nuestra estatura y morfología. Elegir la talla correcta de bicicleta es el primer paso para prevenir dolores y molestias de todo tipo y condición.
  • Molestias en los pies: Independientemente de si hacemos uso de pedales automáticos o de plataforma, al pedalear durante muchos kilómetros nuestros pies tienden a inflamarse ligeramente. Como norma básica, debemos aflojar ligeramente los cierres de nuestras zapatillas (velcros, ruedas, correderas, cordones, etc) cuando aparezcan molestias, y evitar en cualquier caso llevar el calzado excesivamente ajustado.
  • Molestias en los tríceps: Si aparecen molestias en los tríceps, es más que probable que la potencia de nuestra bicicleta sea demasiado baja, larga, o ambas cosas. La mejor solución es probar una potencia más corta para ver si disminuyen las molestias de los brazos.
  • Molestias en los hombros: Si por el contrario, somos propensos a sufrir molestias en los hombros cuando pedaleamos, la causa puede ser debida a una potencia demasiado corta o alta. La mejor solución es probar una potencia más larga para ver si disminuyen las molestias de los hombros.
  • Molestias en las manos: Unos puños demasiado duros o una posición sobre la bicicleta no del todo óptima hacen que nuestra manos se resientan, provocando dolores y adormecimientos. La solución pasa por probar puños de silicona o espuma, así como hacer uso de guantes con insertos de gel o similares para 'suavizar' el apoyo de nuestras manos sobre el manillar.
  • Molestias en el cuello: La posición adoptada sobre una bicicleta no es precisamente algo que a nuestro cuello le guste demasiado. La mejor manera de prevenir lesiones, dolores y molestias en esta delicada parte de nuestro cuerpo es realizar estiramientos específicos para aliviar la musculatura. Unos movimientos suaves girando la cabeza a ambos lados antes y después de rodar son más que recomendables.
  • Molestias en las rodillas: Cuando las rodillas se resienten durante el pedaleo, la principal causa siempre suele ser una mala posición sobre el sillín de la bicicleta. Debemos ajustar la altura del sillín a nuestras necesidades, teniendo en cuenta que las molestias en la parte anterior de la rodilla pueden ser producidas por un sillín demasiado bajo, y las molestias en la parte posterior de la rodilla por un sillín demasiado alto.
  • Molestias en la espalda: Las molestias en la espalda son las más difíciles de prevenir, ya que pueden ser producidas por múltiples causas. Debemos asegurarnos de hacer uso de una talla de bicicleta correcta, de tener el sillín bien ajustado en altura y de que la potencia y manillar de nuestra bicicleta tienen la longitud adecuada. Como norma general, corrigiendo estos aspectos podemos prevenir las molestias de espalda derivadas de una mala posición sobre la bicicleta.
  • Molestias en los glúteos: La molestia por excelencia en el mundo del ciclismo es el dolor de glúteos, más conocido vulgarmente como dolor de culo a secas. El sillín de una bicicleta requiere cierto período de adaptación, aunque una forma de aliviar molestias en la zona es hacer uso de un culotte con una badana de calidad, de cremas antirrozaduras y de un modelo específico de sillín, por ejemplo con diseño antiprostático o relleno de gel.
  • Molestias en la cabeza: Un casco de talla más pequeña a nuestra necesidades o excesivamente ajustado puede terminar provocando un dolor difuso en nuestra cabeza, muy similar al de una cefalea leve. El casco debe ir ajustado pero sin apretar nuestro apreciado cráneo, con las correas ajustadas a medio centímetro de nuestra barbilla.
  • Molestias en los ojos: Independientemente de que necesitemos corregir algún tipo de disfunción visual, las gafas son las encargadas de proteger nuestros ojos de múltiples agresores externos: desde partículas sólidas (piedras, barro, polvo, ramas, insectos, etc) hasta cosas tan naturales como el viento y el agua. Para prevenir cualquier molestia en los ojos, nada mejor que unas gafas deportivas de cristales irrompibles.
  • Molestias en el estómago: Practicar ejercicio físico acelera nuestro organismo, tanto a nivel muscular como orgánico. Debemos evitar salir a rodar con el estómago excesivamente lleno o, por el contrario, completamente vacío. Y por supuesto, no debemos olvidarnos de hidratarnos de forma óptima antes, durante y después de la práctica deportiva.