Cinco importantes consejos para pedalear en verano sin morir en el intento
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Cinco importantes consejos para pedalear en verano sin morir en el intento

6
ago 2015

El verano de 2015 está siendo, según los expertos, la época más calurosa desde que se realiza un registro de temperaturas a nivel global. La NASA, la Agencia Meteorológica de Japón y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de los Estados Unidos han concluido que el mes de julio de 2015 ha sido el más caluroso de toda la historia, o al menos desde que se empezaron a tomar registros de las temperaturas a finales del siglo XIX. Ante este panorama tan sofocante, ¿cómo podemos salir a pedalear sin caer desfallecidos bajo los sofocantes rayos del sol?

Cinco importantes consejos para pedalear en verano sin morir en el intento

Consejos para rodar en verano

Como podemos suponer, pedalear en verano siempre resulta mucho más atractivo que salir a rodar uno de esos días tan fríos y grises de invierno, aunque como todo en esta vida, también tiene sus pegas. Las altas temperaturas y el ejercicio físico nunca han sido la mejor combinación, pero poniendo en práctica cinco sencillos consejos, podemos disfrutar de nuestras rutas veraniegas con total seguridad.

  • 1. Mantenernos hidratados en todo momento. Pedalear, correr e incluso caminar con una temperatura ambiental elevada provoca en nuestro organismo una sudoración mucho más acusada que en otras épocas del año. El sudor es la manera más eficiente que tiene nuestro cuerpo para enfriarse durante el ejercicio físico, aunque con el mismo perdemos agua y sales minerales que debemos reponer de forma adecuada. ¿La solución? Salir bien hidratados, planificar rutas con distintas paradas en las que reponer líquidos (fuentes, bares, restaurantes, etc) e ingerir agua y bebidas isotónicas a razón de entre 0.5 y 2 litros por hora, dependiendo de la persona y de la temperatura exterior.
  • 2. Utilizar ropa técnica adecuada. Aunque realmente parece una cuestión poco importante, la ropa técnica está específicamente diseñada para favorecer una óptima transpiración. Las equipaciones técnicas para verano, de materiales ligeros y altamente transpirables, nos ayudan a refrescarnos durante el ejercicio físico y a evitar la incómoda sensación de rodar 'mojados', además de proteger nuestra piel de los dañinos rayos UV del astro rey.
  • 3. Aplicarnos crema solar protectora. La manera más sencilla de reconocer a un ciclista vestido de calle es, sin lugar a dudas, echando un vistazo a sus brazos o piernas. Ese característico 'corte' de color de moreno a pálido que se da en la piel de los brazos (y piernas) de un ciclista es un claro indicativo de que, además de ciclistas, también somos una diana sobre ruedas para los rayos UV del sol. Aplicarnos crema solar con un factor de protección adecuado antes de una salida (y durante, dependiendo de la duración) nos ayuda a mantener nuestra piel hidratada y protegida de las inclemencias veraniegas.
  • 4. Evitar las horas de mayor insolación. Una de las ventajas del verano es que disponemos de más horas diurnas para salir a rodar, aunque no por ello todas son recomendables. Salir de ruta bien temprano por la mañana, o al atardecer cuando el sol ya comienza a dar algo de tregua, son los dos mejores horarios para disfrutar de la bicicleta en la temporada estival.
  • 5. Disfrutar de las rutas nocturnas. El verano es, por antonomasia, la época para descubrir las rutas nocturnas en bicicleta. Rodar de noche nos ofrece un buen número de ventajas: una temperatura exterior más suave, caminos y carreteras más tranquilos y libres de circulación y una nueva forma de descubrir rutas ya conocidas. ¿Qué necesitamos para ello? El equipamiento habitual y un buen par de focos (delantero y trasero) de calidad, siempre teniendo la precaución de controlar el estado de la batería de los mismos o disponer de los recambios adecuados.